El tiempo se esta esfumando en la virtualidad

A diario los colombianos dedican alrededor de 6 a 7 horas a las redes sociales y al
internet, revisando sus dispositivos móviles o portátiles 150 veces al día, lo que ha
ocasionados una dependencia y adicción a estar conectados todo el tiempo y así no
perderse de ningún hecho noticioso, de memes, conversaciones o chismes que circulan a
diario por las redes sociales más usadas como Facebook, twitter e instagram.

La creación de perfiles en redes sociales permite la interacción rápida con otras personas
sin importar la ubicación geográfica, no obstante también circulan perfiles falsos, se trata
de bots informáticos que ayudan a la suma de seguidores y amigos en redes para obtener
reconocimientos y beneficios con marcas y de esta forma convertirse en influenciadores.

Esta herramienta es comúnmente usada para ganar dinero por medio de internet, lo que
ha generado que constantemente se vendan perfiles para acumular reconocimiento e
interacciones. Este nuevo negocio se da porque en el mundo virtual la popularidad se
mide por el número de seguidores, de interacciones, de me gusta o de comentarios que
se transmiten en cada publicación. A mayor número mejor imagen tendrá ante los demás
usuarios.

Las redes sociales han revolucionado la era millenian, teniendo en cuenta que las
relaciones interpersonales ya no se hacen de forma tradicional con visitas en casas o con
cartas físicas, debido a que la inmediatez en las redes ha transformado no solo las
diversas formas de interactuar socialmente sino que han modificado las maneras de
comunicarse, ahora un emoticón o abreviación de las palabras transmiten un mensaje
contundente o simplemente una video llamada permite que se vea a la otra persona en
tiempo real como si estuviera en la sala de su casa.

Estamos tan inmersos en esta ola cibernética que salir de allí parece una tarea titánica o
imposible de realizar. Tenemos los dispositivos móviles pegados a nuestras manos
controlando todo en nuestro día a día, es como la línea de vida de un escalador sin esa
herramienta simplemente sentimos que nos morimos. Dentro de esta irrealidad no hay
anonimato todo se sabe, pues hay un seguimiento constante de cada actividad que se
realiza, aquí no existe la privacidad y eso debería ser el punto coyuntural para evitar su
uso indispensable. La adicción es una enfermedad y nosotros estamos enfermos por las
redes.

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Diferenciar entre lo real y lo falso en redes sociales cada vez es más difícil pues siempre
vemos en las imágenes perfectas de modelos o famosos un ideal de vida o creemos todo
lo que se va compartiendo sin mayor nivel de incredulidad. Pero lo que es peor es que
nos creímos el cuento de la vida virtual y nos olvidamos que hay un mundo real en el que
el tiempo pasa rápido y en el que fácilmente se percibe la mentira cuando se dialoga con
la gente frente a frente y no con un aparato como intermediario.

Las redes nos inundan de millones de imágenes, audios, textos y nos incitan a publicar
todos los detalles de nuestra vida haciéndonos olvidar que éticamente tenemos privacidad
y no todo se puede contar. Así como no somos capaces de revelar un secreto deberíamos
serlo para no publicar absolutamente todo en el ciberespacio pues es por medio de
nuestro propio contenido se generan extorsiones y acosos pues nosotros mismos
permitimos que la violación a la privacidad sea natural.

Lo invito a que salga a un parque, visite museos, mire estatuas en la vida real y no se
quede solo con las fotos que otros suben, pero aún más importante olvídese del celular
mientras disfruta de la vista en un paseo en carro o hasta en bus. Respire libremente y
entienda que el celular es su herramienta no su amo. Invertir en un dispositivo móvil de
alta gama le dará estatus ante los demás pero no le va a dar la misma felicidad si con eso
se va de viaje a conocer culturas diversas e interactuar con opiniones opuestas.

El tiempo se está agotando y nos estamos perdiendo en un mundo de fantasía en el que
somos cabezas bajas ante una pantalla. Antes nos sumíamos a brillantes y paradisiacos
universos que se escondían en libros y hoy simplemente estamos sumidos a lo que dice
internet como verdad absoluta. La vida tiene fecha de caducidad, las redes sociales de
transformación ellas no se detienen se renuevan y usted le está regalando su juventud.

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