Un periodista rompe con muros mentales e integra la sociedad

El cambio inicia desde la pasión de ser periodista y no dejarse engañar por nadie, además de tener presente que la ciudadanía es lo principal.

Las elites Colombianas y del mundo luchan día a día por subir un escalón más hacia el
poder absoluto, por tal razón usan diferentes mecanismos para lograrlo. Las votaciones,
los seguidores de ideología, entre otras formas son aliados para alcanzar dicha meta, sin
embargo los medios de comunicación son el blanco más usado y manipulable que tienen.

Tener la información completa de diferentes sucesos permite que se manipulen las formas
de dársela a conocer a la ciudadanía y a su vez implementa modos de pensar que ayudan
a circular completamente el camino por el que pretenden que el pueblo se rija, dejándoles
implícitamente las formas como deben comportarse y reaccionar ante diferentes
situaciones.

Por desgracia el periodismo se ha dejado llevar por ese camino, ha permitido que la
corriente del río lo arrastre completamente hasta el mar de engaños y mentiras que
producen las elites para saciar sus ambiciones económicas, culturales, sociales y
políticas. De esta forman ganan por completo la batalla, porque usan los medios masivos
de comunicación para manipular y moldear la población con discursos que no son verdad
 o tienen una doble intención.

Pero ¿Cómo empezar a realizar un periodismo veraz y que sea realmente en pro de la ciudadanía?

Actualmente los periodistas dejaron de mirar la verdad solo para dedicarse a marcar la
agenda mediática de las grandes industrias, dejando atrás la imparcialidad y las críticas
que hacían temblar a los políticos corruptos. Con la llegada de la tecnología ser periodista
se volvió una labor de todos, y a la vez una labor que nadie quiere ver como importante,
porque la sociedad está sumergida en las redes sociales que solo se ocupan de consumir
lo poco que les brinda los titulares y no se preocupan por ” masticar y digerir” la
información.

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Los periodistas actuales solo brindan información y no se preocupan por exponer la
verdad del contexto y del suceso en sí, únicamente está preocupado por contar alguna
situación y obtener la primicia de la noticia, sin siquiera llegar al fondo de ella – lo que
realmente debería ser importante-.

Contextualizar a las personas de los hechos debería convertirse en el principal objetivo
del periodismo, pues de nada sirve genera más y más información si muchas veces no
hay sustento que la respalde y genere un conocimiento amplio del hecho en la ciudadanía
para ser transmitido entre ellos, pues muchas veces son extensas las notas pero vacías
de historia.

Empezar a moldear a la gente para que se interese en conocer lo que está sucediendo no
solo en su región, ciudad o país sino en el mundo, permitirá que se avance en la irrupción
del miedo que tiene sumergida a la sociedad, que poco busca de lo que sucede porque se
aterra de los hechos hostiles que día a día ocurren en el mundo y que es implementado
por las grandes elites, por aquellos que desean manejar el planeta entero.

La construcción de muros hace que se olvide del reconocimiento que debe existir entre el
periodista y la ciudadanía, no necesariamente se debe ver aquella pared construida con
ladrillos y cementos, sino que existen muros aún más fuertes y peligrosos que no solo
separan una región de otras. Son muros mentales que anulan por completo a una cultura
de otra, a un mundo posible creado por las mentes de muchos seres humanos de otros,
que discriminan, aíslan y fomentan el odio. Estos muros muchas veces no son creados
por nosotros mismo son construidos por todos aquellos que buscan en la pelea
ciudadanía una salida tranquila para cumplir con sus fechorías.

Para que exista un cambio verdadero se debe empezar a formar una alianza entre
ciudadanía y periodista solo así se puede nombrar al periodismo ciudadano como algo
legítimo, constructivo y lleno de poder para realizar cambios estructurales en el camino.
Solo así los muros mentales se derrumbaría y habría una empatía completa con el otro.
Por desgracia el periodismo se ha vuelto envidioso, solo se cuenta lo que es considerado
importante para unos pocos y lo demás se deja en el aire para que el viento se lo lleve.

Lo principal en estos momentos de la historia donde el periodismo es cada vez más
criticado y mal interpretado, donde el mundo se vende al mejor postor y la ciudadanía se
rige por la ideología que mejor le convenga, es primordial empezar a derrumbar todas las
paredes que impiden un avance y evitar que se creen más.

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